sábado, 30 de abril de 2011

Tan ciegos que no vemos a quien lastimamos.


Mientras camino por el valle de las sombras de la muerte, echo un vistazo a mi vida, y me doy cuenta de que ya no queda nada, y es que me he estado estallando y riendo tanto, que hasta mi madre piensa que me he vuelto loco, pero yo nunca maté a un hombre que no se lo mereciera.

Mejor mira como hablas, y por donde caminas, o tu y tus homies podrían ser dibujados con tiza.Yo realmente odio hacerlos caer, pero tengo que hacerlo, cuando ellos croan, me veo a mi mismo con el humo de mi pistola.

No hay comentarios:

Publicar un comentario